Imágenes emblemáticas de distintos lugares del mundo y de su gente captadas por la lente de un fotógrafo aficionado.
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domingo, 1 de mayo de 2016

Medina de Fez - Marruecos

Con la palabra medina se designa en los países de influencia árabe a la parte más antigua de una ciudad, aunque hasta la aparición de los barrios modernos en la periferia la medina constituía la ciudad en sí misma. 

 La Medina de Fez el Bali comprende la zona más antigua y amurallada de la ciudad de Fez. Ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. Comprende más de 300 barrios y 9.000 callejones, gran parte de ellos sin salida.


Fez es la tercera ciudad de Marruecos después de Casablanca y Rabat. Es una de las cuatro ciudades llamadas imperiales junto a Marrakech, Mequinez y Rabat. Está considerada como el centro religioso y cultural del país. Es la capital del islam en Marruecos. Fue fundada en al año 809.





En Medina de Fez – Barrio de los curtidores se expone imágenes de ese sector de la Medina, uno de los más representativos de ella.







lunes, 11 de abril de 2016

Medina de Fez - Barrio de los curtidores - Marruecos

La curtiduría en Chouwara, a la que corresponden estas fotos,  ofrece una de las imágenes más representativas de la Medina de Fez. Los artesanos del cuero se establecieron en la Edad Media en el barrio de Chouwara, cerca del río, para sacar así provecho del agua con la que tratan las pieles.
Es la más grande de las cuatro curtidurías tradicionales que aún existen en el corazón de la Medina de Fez el Bali. Infinidad de fosas repletas de tintes naturales componen un colorido paisaje en el cual los curtidores  se encargan de la producción y coloración del cuero del cordero, el buey, la cabra y el camello.



El primer paso que se realiza en estas curtidurías es eliminar las impurezas de las pieles introduciéndolas en enormes cubas repletas de cal, heces de paloma, ceniza y orina de vaca donde se dejan en reposo durante varios días. Posteriormente se retiran los restos de pelo que queden adheridos a la piel y se procede a la coloración de las piezas introduciéndolas en grandes cubas rellenas de tintes naturales de diferentes colores azules, amarillos y rojos, entre otros colores.

Una vez que las pieles se encuentren coloreadas y secas, pasarán a manos de los artesanos que se ocuparán de transformarlas en productos tales como: bolsos, maletas, zapatos y abrigos para su venta al público.
El lugar donde trabajan los curtidores se encuentra rodeado de tiendas con terrazas superiores desde las que se puede admirar cómo trabajan estos artesanos y cuán duro es su trabajo.